Un golpe del destino


Un golpe del destino

Aquella tarde que viajaba con los amigos jamas creí que encontraría el amor a la vuelta de unas calles. Todo comenzó con una partida de la ciudad donde vivía, viajamos por espacio de 30 minutos esperando llegar a encontrar a los demás amigos para celebrar un cumpleaños. Entre los amigos, de pronto vi una sonrisa tierna, que se convierto pronto en una conversación muy amena que se convirtió pronto en una carrera por llamar tu atención, bateabas sigilosamente todas las preguntas negándote a profundizar en conocernos, ya que bueno, vivimos en dos ciudades distintas y el plan para la noche no pintaba ni siquiera para continuar una platica mas larga.

Llego el momento de despedirnos, pues nuestros caminos estaba seguro no se cruzaran nunca mas, tu estabas mas segura que yo de eso, de pronto mire de reojo tu sonrisa nuevamente y creo estar en el cielo, me clavaste los ojos en la mirada y supe que debía insistir en verte de nuevo, nada.

Así transcurrió el resto de la tarde sin mayor noticia, hasta que de pronto vi tu silueta entrar por la puerta de la no muy animada tarde y supe que tenia solamente una oportunidad para destacar ante tus esquivas. Me pare justo frente a ti y de nuevo logre que esbozaras una sonrisa cargada entre la curiosidad y el desconcierto. bailamos toda la noche, la verdad nunca he sido muy bueno para bailar, pero quería ser único, especial, y valiente a tus ojos, así que sin dudarlo un solo instante te tome de la mano y sin soltarte te invite a bailar, apenas dejaste tu abrigo sobre el sillón, corrí contigo de la mano a la pista de baile, sabia que tu cuerpo deseaba bailar, y aunque con mucho ritmo sobre los hombros, mis pies no lograban coordinar, así que me deje llevar y me puse a tu merced, tu disfrutabas en parte, pero la curiosidad te enmarcaba el rostro pensando que no tendría caso continuar por que jamas nunca nos veríamos de nuevo, así que decidimos tomar un descanso, y ahí estabas respirando hondo después de bailar, y empezó la carrera, otros te habían visto bailar y sonreír así que deje que tomaras un descanso de mi poca destreza para el baile coordinado, te retome, ni siquiera repare en la persona con quien bailabas, eso no importo, supe que ese momento me pertenecía, a mi y a ti, supe en nuestros corazones que una chispa de inercia nos había juntado y creí como un adolescente que se enamora por primera vez, en el amor a primera vista, pero supe como los hombres, que una mujer hecha y derecha se paraba justo frente a mi, con sus preguntas con sus miedos, con la sinceridad que otorga un baile cuerpo a cuerpo, pronto entre brincos, bebidas y bailes, la música entro en nuestra sangre y nuestro sudor se mezclo entre nuestras manos, que dulce toque y que dulce sensación, no quise jamas que ese momento pudiera terminar jamas, sin embargo nuestras energías se diezmaron y pronto quisimos recurrir a otro trago y una vaso de agua helada que llego como un shot a nuestro torrente de emociones; en eso tu mirada se clavó en la mía, y el mundo entero desaparecido, la veintena de amigos y las doscientas personas que se encontraban en el lugar, nada importo, las preguntas y los miedos, la distancia, las buenas costumbres, e inclusive el pudor, quería acariciar tu cabello y mi mano quedo suspendida al rededor de tu cuello con tanta dulzura que paraca que pertenecía mi palma a tu oreja y mis dedos detenidos entre tu cabello y tu cuello, pusiste la mano en mi pierna y supe en tu mirada que tenia la oportunidad sin buscarla, de penetrar nuestras barreras y romper la distancia.

Nos besamos.

Con tanta dulzura, como el primer beso, ese primer beso que nunca olvidas, sin forzarlo, sin negarlo, sin robarlo, por el puro y simple hecho de querer acercar nuestros cuerpos con la energía de las estrellas, con el momento que se creo único y silencioso, no dijimos palabra, no dijimos nada, nos quedamos mirando perplejos y con los ojos abiertos de par en par, no hubo fronteras, no hubo ciudades, no hubo idiomas, no hubo mas ideas, mas guerras, mas amores, mas países, mas pasos de baile, nuestras mentes se blanquearon y quedamos a merced de ese beso que congelo el instante que cubría nuestras almas como una aura, de poder habría escuchado campanillas en el cielo que dictaran, aquí una nueva historia se ha comenzado, miramos hacia ambos lados, nuestros amigos nos miraron estupefactos, con toda la razón, nos conocimos apenas unas horas antes, pero para nosotros era como si nuestros cuerpos nos dijeran que nos habíamos conocido desde toda la vida y simplemente necesitábamos de un golpe del destino que nos uniera en el tiempo y e espacio.

Sin hacer caso al sentido común y con ganas de saber si aquello era tan real como parecía, o era solo el efecto de la noche, arremetimos en un segundo beso.

Un segundo beso que confirmaría todo lo anterior, estábamos esperando solamente este golpe del destino a que uniera nuestras vidas, y nos reencontrara frente a frente, esa eras tu, ese era yo, nos miramos profundamente, y de lo profundo pasamos a lo profuso, ahora eras tu quien deseaba que la noche no terminara ahí, y que pudieras continuar con ese beso sentenciado al amor completo y complaciente. Era simplemente eso lo que nuestra alma había esperado todo este tiempo para entregarse enteramente a otra persona al momento desconocida…..

Llego por fin el momento del adiós, cruzamos numero de teléfono, y cometiste el buen error de darme tu numero correcto, claro, creíste que jamas llamaría, que nunca aparecería después de esa noche, y que era como un cuento de hadas, que no tiene final feliz, sino que queda perdido entre las librerías en estantes polvorosos y viejos. Saliste y me tomo un instante reconocerlo, salí corriendo detrás de ti, y te tome de la mano y sin querer, deje que esa noche te marcharas para saber si habría continuará.

Corrieron los días, las citas, la miradas furtivas, los contactos mas íntimos y cercanos, las presentaciones con la familia, nos fuimos a vivir juntos, corrieron las horas, las visas, los países, las gripes, la economía, mejoraba y empeoraba, tomamos vino juntos, hubo mudanzas, hubo andanzas y bailes, amigos y cervezas, hubo que conocernos, hubo que discutir, hubieron toda clase de alegrías y rabien tristezas, hubo despedidas y reencuentros.

Pero llego el día, ese día tan mágico tan esperado, tan brillante en la vida de toda pareja que queda marcado con tinta indeleble en la frente y tatuada en nuestro código genético, decidí que te pediría que te casaras conmigo, estaba tan nervioso tan emocionado, y con tantas emociones en el estomago, el el corazón y en mi mente. Corrí a la joyería mas cercana, la mas lejana, la mas cara, la mas barata, no encontraba si quiera una pieza de joyería que me gustare para inmortalizar nuestro momento, nuestro; por unos instantes creo mejor idea mandar a hacer uno a medida de mi imaginación y de mi deseo de ti, igual a nuestra relación y que reflejara nuestros sentimientos, me sentí como una chica en una tienda departamental con ofertas para todos lados pero con una enorme incógnita de no encontrar nada que le gustase.

En eso lo encontré, era perfecto, sencillo, elegante, ligero, único, especial y brillante. Había descubierto la piedra filosofal de los anillos de compromiso!.

Nuestras pequeñas hijas tenían todavía mas curiosidad que tu y yo juntos el día de nuestra propuesta, el SI quiero, ambos lo deseábamos, no fue ningún secreto todo sucedía según nuestro plan y nuestros deseos de unir nuestras vidas.

Llegado el día esperado, nos levantamos temprano y fuimos presa de los nervios, los preparativos el peinado el vestido, los invitados, la fotografía, tantas cosas por hacer y tan poco tiempo para organizarnos; te acompañe a la puerta de la estilista, me prepare y dos horas después, cuando te vi entrar por la puerta me quede pasmado con la transformación que había sufrido tu cabello, el maquillaje y los aretes.

Por fin llego el momento, lo vi, el viento del norte nos traía una fresca mañana que termino por iluminar nuestros rostros, y con los dientes mas que limpios, las sonrisas bien puestas, y alguno que otro zapato a medio pintar, estuvimos listos.

Me faltarían renglones y sobrarían palabras para poder expresar lo que en ese instante vi y pude reconocer que en esa persona, en ti, en esa mujer que había conocido hacia inicios de año, este día tan precioso la convertiría en mi esposa y pasaríamos a escribir nuestro futuro con tinta de hierro, con voluntad de acero, y con la dulzura y ternura propias del mercurio, brillamos mas fuerte que el halógeno, nuestra alegría se contagia mucho mas que el uranio, y los elementos naturales químicos están por conjugarse al unir nuestras vidas, en un solo camino.

Nos besamos.

Ahora un año después de aquella maratónica carrera, nos vemos a los ojos aun con la misma chispa de niños enamorados, con ojos de plato, y mirada de borrego, jugueteamos, discutimos, nos encontentamos, aprendemos, crecemos, vivimos, viajamos, nos cambiamos de casa, de lugar, nos perdemos en noches largas de platicas, de búsquedas y encuentros, nos amamos.

Hemos aprendido muchas cosas, a respetarnos, a amarnos a la distancia, a encontrarnos, a crear nuestro elemento único que nos diferencia de cualquier pareja, y a la vez nos une a la universalidad del mundo, somos los amantes, los iniciados, los locos, los de sentido común practico y humor agudo y sarcástico, los que aprenden rápido, los que toman decisiones con certeza y hace cambios en la vida con la cabeza.

Hoy amor mío, día de nuestro primer aniversario te puedo decir, que te amo mas que nunca, y aunque fisicamente nunca me has dejado de hacer falta, en mi alma y mi corazón siempre estas conmigo, apoyandome y sosteniendo la mirada hacia el futuro, con los pies bien anclados en nuestro presente y conscientes de nuestro origen.

Te amo.

La verdad quisiera decirte que te amo como la primera vez que te dije te amo, pero en realidad es un amor que crece y aprende, que se fortalece con cada palabra y con cada beso que dejamos que el viento, y el internet nos acerquen, con el dulce toque de tu voz.

Te amo, con esa sonrisa celestial que me hace derretirme a tus brazos, y me convierte en el contrincante mas malo para continuar una discusión y convertirla en una guerra de besos y caricias.

Por siempre

Tu esposo, amigo, guia, amante, amigo, confidente, etc, etc…

Paul Axcer